La ramita de Colibrí Lillith

"Sé tú mismo sin avergonzarte jamas de tus debilidades, ni de tus limitaciones, ni de tu origen, ni de tus capacidades. Sé transparente compartiendo con los demás tu yo profundo, tu rostro interior, tu vida genuina. Transparentar es ser lo más plenamente posible uno mismo ante la mirada del otro, sin máscaras." (El Club de los Poetas Muertos)

domingo, octubre 30, 2005

La bestia que pidió amor a gritos en el corazón del mundo



“Estaba escrito: el ángel caído se convierte en el espíritu del mal. Pero él, enemigo de Dios y de los hombres como fue, tiene amigos que le consuelan en su desolación, mientras que yo estoy completamente solo.”

("Continuación del diario de Robert Walton",
Frankenstein, de Mary SHELLEY)

Había oído que algo tenía la novela Frankenstein de filosófica, de novela de reflexión. Y yo, personalmente, he reflexionado, y mucho. No me he cuestionado el asombroso poder de la ciencia o la moral científica, ni siquiera el espíritu romántico de “hay misterios que preferimos no resolver” (como la secreta fórmula para crear vida) y “no juguemos a ser Dios”. Concretamente, me ha dado qué pensar ese ser, esa criatura, esa obra de Frankenstein que, por tener, no tiene ni nombre. A través de la primera mitad de la novela se puede expirar un perfume a sano humanismo, y, curiosamente, parece ser que quien más lo desprende es la tan odiada bestia. Desconozco las versiones cinematográficas que existen sobre esta novela, así que no sé hasta qué punto coincidirá mi personaje de Frankenstein con el que vosotros podáis conocer.

Este proscrito, más que ser un producto terrible de la ciencia, a mí, personalmente, me recordó al hombre en su estado natural. Me recordó a nuestra naturaleza, porque eso es lo que es: un niño, en su estado más inocente, bondadoso. Así era la obra de Frankenstein, la llamada “bestia”. Su corazón se presentaba generoso y puro, con la curiosidad e inquietud propias de las criaturas que dan sus primeros pasos por el mundo, asombrados. Está a cero, no conoce nada, y quiere conocerlo todo. No juzga nada, y se comporta como un ser amoral, blanco, y tiernamente entrañable. Por eso lo asocié con el hombre salvaje de Rousseau. El hombre que no es bueno ni malo, es, sencillamente, cándido, nuevo, sin prejuicios. No es moral ni inmoral, es amoral ya que tampoco tiene conciencia de lo que es bueno o lo que es malo. Y para actuar de una manera moral o inmoral necesita contacto con otro ser humano, seres a los que evitará durante años, por miedo a ser excluido.

Sin embargo, cuando este tímido y miedoso ser empieza a conocer a otras personas, cuando empieza a espiar a sus nuevos vecinos, se llena de un extraño sentimiento que mezcla el amor, el gozo y el cariño. Su curiosidad va más allá de conocer el lenguaje humano o la forma de conseguir alimento. Su curiosidad explora los aspectos más espléndidos del ser humano. Y se sorprende, se emociona, se enternece cuánto más conoce la pequeña familia que vive en aquella casita pobre del bosque. Les observa y les escucha día y noche, y cuánto más sabe de ellos, cuánto más aprende, más les ama y trata de ayudarles. Y así, por los ojos de ese ser, les veo, me veo, nos veo. No estudia a unos sujetos excepcionales ni fuera de lo común, explora a tres personajes, una pequeña familia, una pequeña muestra de la humanidad, y le fascina. Esta bestia que será tratada de impura, de monstruosa, de terrorífica, de enemiga, será la que más adore las virtudes que todos los seres humanos poseemos.

Por eso, esta sencilla bestia queda totalmente desconcertada y confusa al tener sus primeros contactos con otras personas. Los gritos, los insultos, los golpes, los puñetazos, los puntapiés… son totalmente inesperados, decepcionantes. Y queda la bestia llorando, en el suelo, débil, sola, triste. Él mismo confesó haberse asustado al ver su rostro reflejado en el agua, midiendo su valor por su aspecto en lugar de por su interior. Entonces, ¿cómo iba a ser aceptado por los demás? Y ahí llega a sorprenderse tanto, tantísimo, que durante el resto de la novela no dejará de preguntarse cómo el ser humano, tan fabuloso e increíble, es capaz de ser tan despiadado y cruel con una bestia inocente como él.

¿Cómo podría llegar a tu alma? ¿No hay palabras suficientes para hacerte comprender que debes volver tus ojos hacia una criatura, tu propio hijo, que te implora bondad y compasión? Créeme, Frankenstein, mi alma era amorosa; pero, ¿no ves que estoy irremisiblemente solo? Si hasta tú, mi creador, me aborreces, ¿qué crees que puedo esperar de tus iguales, que nada me deben? El desprecio y el miedo es lo que experimentan ante mí, tan sólo los glaciares y las altas montañas son mis compañeros, mi refugio. Hace días que ando por estas soledades, viviendo en grutas heladas; son el único sitio donde me siento seguro, los únicos parajes que el hombre no me niega. El cielo gris, la nieve, todo esto, merecen mi respeto y mi adoración porque me tratan con más consideración que tus propios semejantes. Si las gentes supiesen de mi existencia harían lo mismo que tú: levantarían su brazo contra mí

("Capítulo X", Frankenstein, de Mary SHELLEY)

Así se convierte la cándida bestia en una bestia solitaria, vagabunda, miserable… y al final, bastante en contra de su voluntad, en cruel, despiadada y temible. Por eso, la bautizo así, como la bestia que, por su aspecto, es privada de felicidad y faltada de amor, aunque sea lo único que desee. Es feo, sí; deforme, tal vez; grandullón, claro… Es la obra maldita del doctor Frankenstein: una bestia, un monstruo, o, mejor dicho, gracias al trato con la sociedad, la transformamos en una bestia, en un monstruo.

9 Comments:

  • At 10/31/2005, Anonymous papa oso said…

    Para crear vida... en el "Sepher Yetzirah" explica como.
    Ojo!... si no conoces la cabalah es mejor que ni te molestes en comprarlo. Es un libro demasiado denso para principaintes...

    ;-)

     
  • At 10/31/2005, Anonymous Jean Jaques said…

    Muy buena esa analogia entre Franquestein y el hombre salvaje de Rousseau. Me ha gustado mucho el texto. Desde luego es una gran obra con muchas reflexiones interesantes, como el peligro de que el desarrollo cientifico este por encima del desarrollo social, la superficialidad de la sociedad, el miedo hacia el que es diferente...

     
  • At 10/31/2005, Blogger Colibrí Lillith said…

    Uhm... No quiero parecer controladora, pero me gusta, más o menos, saber las visitas y los comentarios que tengo. Por eso, agradecería que este tal Papa Oso se identificara :_D Espero no ofenderle si le digo que ahora mismo no sé quién puede ser... :) Gracias

     
  • At 11/01/2005, Anonymous Enano Rojo said…

    Interesante reflexión. Tanto el libro como la pelicula basada en él te hace pensar. Es una gran obra de ciencia ficción. Las mejores obras de sci-fi son anteriores al siglo XX, sin duda alguna.
    Esta obra te provoca grandes reflexiones, como por ejemplo el debate clásico de si la maldad es un producto social o genetico ("no es la conciencia de los seres humanos lo que determina su ser sino el ser social el que determina la conciencia", como diría el bueno de Karl), el problema de la bioética (muy de moda hoy en día), el concepto de la venganza contra tu creador, etc...
    Una buena novela, sí señor. Aunque reconozco que al final me siento más identificado con el doctor que con el monstruo.
    Señorita Lillith, no deja usted de sorprenderme

     
  • At 11/02/2005, Anonymous papa oso said…

    Hola Lillith... no soy nadie que conozcas... simplemente papa oso.

    Soy un otrador de blogers, hace algun tiempo por pura casualidad di con el tuyo y de vez en cuando me paso.
    De veras, para mi seria una sorpresa que nos conocieramos.

    ;-)


    Ah!... me compre el Sepher Yetzirah para entender la Qabalah... y es demasaido denso para empezar por ese libro, ese es para "iniciados"
    ;-)

     
  • At 11/02/2005, Anonymous mia said…

    Buen post, en serio. Me has hecho rememorar cuando leí este libro hace ya años, e incluso me has entrado ganar de releerlo. Respecto a las versiones cinematográficas... la última de la que tengo noticia, vieja ya, que hizo Kenneth Brannah (creo que no se escribe así) es la mejor adaptación, a pesar de que es verdaderamente decepcionante comparada con el libro. Eso mismo pasa con Drácula y sus versiones cinematográficas, nada tiene que ver una cosa con la otra. Hollywood tiene una tendencia tremenda a ensalzar lo morboso del cuerpo (erotismo, monstruosidad), mientras que los libros tratan de lo morboso del alma.

     
  • At 11/04/2005, Anonymous Cristian said…

    Hola noieta xD.Per fí he trobat un moment per llegir el nou text.M´ha agadat, kom tots els k has posat.
    Realment, Frankenstein dona per pensar sobre moltes coses sobre la naturalessa humana.L´home no es bo ni dolent per naturalessa, simplement es home.Es la societat, l ´entorn, l´educació k rep...tot és el k konverteix en un home en un esser bo o dolent.Es tan simple kom k si li dius a una persona k es tonta kada dia, al final s´ho akabarà creient.Si tractes algú de monstre, al final ell mateix es convertirà en aixó mateix.La konklussio k es pot treure, es no fer cas del k et diguin sobre tu, akelles persones k no et koneixen. Nomes akells k et koneixen poden dir-te les koses bones i dolentes k tens.
    1 Petó

     
  • At 12/30/2005, Anonymous Anónimo said…

    en tu blog escribes mejor q en esos comentarios llenos de porqueria que dejaste en el blog de farenheit, para ser tan joven eres muy rebelde y tienes soledad y odio, ojala consigas en tes 2006 quien te de amor.

     
  • At 1/01/2006, Blogger Colibrí Lillith said…

    Perdona, pero no creo que tu comentario venga muy a cuento en mi texto sobre Frankenstein.

    Juzga mi texto, si quieres, pero no me juzgues a mí a través de mis textos o los comentarios que dejo en otros blogs. No le veo nada malo en ser rebelde, y no sé quién eres tú para decirme que estoy llena de soledad y odio... Y menos aún veo la relación directa entre tu afirmación y lo que sabes de mí.

     

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