La ramita de Colibrí Lillith

"Sé tú mismo sin avergonzarte jamas de tus debilidades, ni de tus limitaciones, ni de tu origen, ni de tus capacidades. Sé transparente compartiendo con los demás tu yo profundo, tu rostro interior, tu vida genuina. Transparentar es ser lo más plenamente posible uno mismo ante la mirada del otro, sin máscaras." (El Club de los Poetas Muertos)

martes, abril 03, 2007

Kozmic blues again, mama!


Finalmente, abandono este blog.

Por el momento intentaré recuperar la inspiración y las ganas de escribir a través de otro blog que he abierto hoy mismo. Se titula "Kozmic blues again, mama!", en recuerdo a un gran disco de Janis Joplin. A pesar de este homenaje, no tengo la intención de que este nuevo blog se centre en la vida y figura de Janis, sinó que me gustaría recordar, sentir, analizar y mostrar canciones que hayan tenido algún que otro significado, que me resulten importantes o emotivas por alguna razón.

No sé cómo me irá en esta nueva aventura, pero si sentís curiosidad, aquí os dejo la dirección:

http://kozmicblues.blogia.com

Hasta pronto, y gracias a los que seguís entrando ^^

martes, diciembre 05, 2006

La ramita se tambalea


No se me han acabado las cosas que decir, sólo están desordenadas y vagas, ajetreadas y confusas. Me falta tiempo, y, sobretodo, coraje.

La verdad, escribir un blog me gustaba, y me gustaría seguir, pero no tengo el valor.

Temo repetirme, dando vueltas siempre a los mismos temas; temo banalizar situaciones e ideas, gastando su valor y significado; temo pecar de soberbia, mostrando demasiada confianza y expresando poca crítica en mis fallos; temo no encontrar las palabras, o utilizar las equivocadas; temo caer en tópicos, vacíos y sin contenido; temo expresar lo contrario a lo que pretendo; temo quedarme en la superficie, y dejar indiferente a todo el que me lea... Temo tantas cosas que perdí las fuerzas para escribir.

Es cierto que para escribir sólo hace falta algo qué decir, sí, pero también es importante saber decirlo. No pretendo llegar alto, pero sí al menos mantenerme a flote, con algo sencillo pero franco, rico pero humilde, valioso pero honesto. Sin tapujos, sin lujos, sin decorados ni accesorios, sin artificios, sin ostentos, sin mentiras... así quiero expresarme.

Llevo tiempo sin escribir, porque todas estas intenciones me fallan. Y seguiré un tiempo sin escribir, hasta hacer algo que me satisfaga. Para entonces, ya espero haber construido un nido, en lugar de tambalearme insegura en esta ramita.


PD: Gracias a todos los que entráis de vez en cuando :_) Siento no tener tiempo de responder ni dedicar unas ojeadas a vuestros blogs.

martes, septiembre 19, 2006

Salvando a Salvador

Cuando una película que se supone de denuncia, de recuperación de la memoria histórica, te deja frío e indiferente, sospecha. Cuando sales del cine recordando a penas dos o tres frases con contenido político de la misma película, sospecha. Cuando un personaje fusilado por el franquismo, libertario, anticapitalista, revolucionario, se nos presenta como un defensor de los valores democrático-burgueses actuales, sospecha. Así que, ya imagináis, nosotros salimos del cine sospechando. Habíamos pasado dos horas en las que no sentimos que debíamos luchar por un mundo mejor, en los que no vimos a un activista político ni una situación social y económica denunciable. Cualquiera diría que el sistema era malo porque fusiló a un estudiante que pensaba distinto.

La cosa no va así. Esta vez no cuela. Entendemos que el director de este film, los actores, los productores, quienes la patrocinan, en definitiva, viven en su paraíso neoliberal, capitalista, socialdemócrata; pero ése no sería el caso de Puig Antich. Puig Antich era peligroso para el sistema hace treinta años, y lo seguiría siendo actualmente para este sistema. Va más allá, va mucho más allá. No se trata de cambiar un perro en el poder, en la punta de la pirámide jerárquica, para poner otro con distinto bozal. Pero para ellos, que están tan cercanos a esta punta de la pirámide, eso resulta difícil de entender. Por eso nos presentan “esto”, pretendiendo demostrar que las luchas sólo tenían sentido cuando no nos encontrábamos en este paraíso neoliberal moderno, postindustrial, en el que las luchas como la de Puig Antich siguen teniendo el mismo valor y sentido que treinta años atrás.

Sin embargo, nos dan esta imagen vacía de ideas y rancia de inquietudes del joven Salvador. Es un niño bueno, guapo, justo, con moral y valores cristianos burgueses que, como es joven, quiere sentirse rebelde, y se junta con el MIL, un grupo de jóvenes delincuentes que atracaban bancos sin una base sólida. No vamos a creer esta farsa, esta imagen excesivamente manipulada, descafeinada y apolítica de la lucha anti-franquista. Esto no es una recuperación de la memoria histórica. Es un melodrama, una historia familiar, lacrimógena, morbosa, ambientada en los últimos años del franquismo; pero no es ni puede ser una película de denuncia, con contenido y mensaje político, y mucho menos revolucionario. Son simples anécdotas familiares, a menudo sin relación entre ellas, que sólo aportan una lenta simpatía por el personaje, para que el final nos resulte más trágico y soltemos más lágrimas.

Y, a pesar de todo, está en los cines, con la aprobación de miembros de la familia de Puig Antich, con gente muy poderosa y mediática detrás, con grandes jefes de medios de comunicación… y contra esto ¿quién puede combatir? La historia no es, la historia nos la construyen cada día, nos la decoran y pintan a su antojo los de siempre, los que tienen el dinero y los medios. Y esto, esta adaptación ridícula y manipulada de la realidad será lo más revolucionario que podremos ver en los cines, esto es lo que llegará a la gente con un mensaje progre y supuestamente radical y de izquierdas. Hay unas pautas de las que, por lo visto, no podemos salir.

Pero en fin, así es el capitalismo, que lo engulle todo para su propio beneficio. Incluso convierte las luchas de antiguos camaradas o activistas en otro triste espectáculo consumista de lágrima fácil, con un anulador de la memoria histórica incluido. Desde aquí, y con lo poco que puedo aportar, espero que salvemos a Salvador.

viernes, agosto 11, 2006

Contrátame, cómprame, consúmeme

Me llamo María P, tengo 19 años y vivo en Castellar del Vallés. Actualmente estudio 1º de Sociología en la Universidad Autónoma de Barcelona. Tengo el bachillerato de humanidades, y he estudiado nueve años en una academia de inglés aunque todavía no tengo el título de FIRST Certificate. A parte, he hecho diversas clases y talleres de pintura, dibujo, cerámica, escultura, guitarra y teatro.

Como experiencia laboral, fui dependienta de un estanco el verano pasado; que, además, era papelería, perfumería y juguetería, por lo que no vendíamos únicamente tabaco y periódicos. A parte de eso, he trabajado como canguro esporádicamente y en una ocasión trabajé haciendo encuestas por la calle un fin de semana.

En informática tengo conocimientos a nivel de usuario (Microsoft Office e Internet) y mecanografía. Hablo y escribo a nivel nativo tanto el catalán como el castellano, en cuanto al inglés tengo un nivel medio-alto. No dispongo de vehículo propio ni carné de conducir, pero no me importa desplazarme siempre y cuando sea un lugar o un horario que pueda cubrir con el transporte público.

Me gusta el trato con la gente y aprendo rápido

El resto de candidatos siguen presentándose, jóvenes, inseguros, novatos, sin experiencia… como yo. Puede que seamos sólo unos adolescentes, fáciles de pisar y engañar, inocentes en este nuevo y precario mundo trabajos temporales y contratos basura. Sin embargo, todos conocemos ya el método a utilizar. No somos muy distintos de los vendedores que van casa por casa ofreciendo su producto. Y, mientras nos presentamos, vamos haciendo pausas para concentrarnos, escudriñando en nuestra memoria, recordando todos los títulos que tenemos, por muy insignificante que fuese el cursillo, o toda la experiencia laboral que acumulamos, por muy poco que duraran nuestros últimos trabajos. Es la ley del consumismo “cuanto más, mejor”; sin importar demasiado, claro, qué es en realidad lo que tenemos.

Y mientras recitamos nuestra apurada experiencia laboral, mientras nos esforzamos en decorarla con las mejores palabras que encontramos para parecer más atractivos y capaces, me pregunto cuánto tiempo de nuestra vida dedicamos a estas cosas. Y no me refiero al tiempo que nos tomamos en escribir un currículum, mandarlo y acudir a la entrevista. Me refiero, más bien, al tiempo que tomamos en ampliar nuestro currículum. Sabemos, desde pequeños, que el futuro lo marcarán los idiomas y las nuevas tecnologías. Por eso debemos ser personas formadas en idiomas y nuevas tecnologías. Debemos saber informática, inglés, algo de francés, mecanografía… Porque eso es lo que van a pedirnos el día de mañana.

Así, dedicamos nuestra niñez, nuestra adolescencia, nuestra juventud, nuestro “ocio”, nuestro tiempo en definitiva, a prepararnos para contentar a las futuras empresas que nos contratarán. Se trata de convertirnos en el producto que quieren que seamos y, para ello, malgastamos lo más valioso e irrecuperable del mundo: el tiempo. Pensándolo me horrorizo, y me horrorizan las horas que dediqué a esta empresa, en lugar de dedicarla a mí. Me horrorizan, más aún, los años que dedican muchos, con su carrera, con su ciclo de formación, con su máster, en vivir la vida que las empresas les preparan, en formarse como producto nuevo y listo para consumir, recién salido de la fábrica.

Un poco de orden y sensatez. Parémonos a pensar, con calma. Nuestra vida es nuestra, y somos libres de dedicarla a nosotros, y a los nuestros. Somos libres, también, de ser nosotros. Y podemos desmaquillarnos ya de sonrisas hipócritas, ropas socialmente aceptables y buenas palabras. Ellos buscan un producto y nosotros somos personas, creo que empiezo a entender porqué no nos llaman.


viernes, julio 21, 2006

¿Por qué las luciérnagas mueren tan deprisa?


“El día veintiuno de septiembre de 1945… yo morí”
Rei de Seita



- ¿Qué día es hoy?

Seita cae, desnutrido, en el suelo de la estación. Sus miembros le pesan demasiado para aguantar sentado. El cuerpo, esquelético, y débil, viste las mismas ropas con las que salió de casa años atrás. Ahora, son sólo harapos, putrefactos, sucios, hediondos. Las moscas se posan sobre su apariencia de cadáver, pero aún respira. Con la mirada perdida y la piel seca, aún es capaz de murmurar, por última vez, el nombre de su hermana. Setsuko.

- Vaya, otro muerto. Caen como moscas.

Un barrendero de la estación sacude el cuerpo sin vida con el palo de su escoba. Ya no respira. De su bolsillo cae una caja de caramelos, oxidada y agujereada, en la que guarda las cenizas de su hermana. El cadáver de Seita es uno más de las decenas de cuerpos caídos ese mismo día. Y su historia, una más de las decenas de historias con las que cuenta el Japón de la segunda guerra mundial.

Aún hay quien cree que las películas de animación son para niños, incapaces de tratar con profundidad y madurez los temas más complejos y duros de la vida. A todos ellos, debo decirles que se equivocan. La historia de Seita y Setsuko es real y conmovedora, a pesar de estar dibujada y no contar con actores de carne y hueso. Se trata de una historia cruda y tierna, sin efectos especiales, sin abusos de imágenes desagradables, ni demasiado azucarada para tocarnos la fibra. Es sencilla, sin decoraciones, sin artificios, y contada a la luz de las luciérnagas.

No es necesario conocer una guerra para saber que no queremos vivirla. El sonido de las sirenas, la gente gritando, histérica, mientras corre hacia el refugio, el zumbido de los primeros aviones sobrevolando los hogares, los primeros incendios, los primeros muertos… Ciudades arrasadas y, sobretodo, escasez. Entonces empieza la verdadera lucha por la supervivencia, cuando deja de dominar la razón para empezar a dominar el hambre.

Seita y Setsuko deciden ser autosuficientes. Ocupan una cueva cercana al río, y se construyen su nuevo hogar. Las luciérnagas se presentan como sus nuevas estrellas, iluminando los momentos oscuros… Aún así, Setsuko se pregunta ¿Por qué las luciérnagas mueren tan deprisa?



Este texto hace referencia a "La tumba de las luciérnagas" (Hotaru no haka), de Isao Takahata, 1988. No es una sinopsis, ni un resumen, ni una reflexión general. Son simples apuntes después de ver una de esas obras que te dejan muda.

miércoles, julio 19, 2006

Por favor, señora...

- Buenos días señoras y señores. Soy una pobre chica de la Rumanía. No tengo casa, no tengo dinero. Por favor, señores, una ayuda para comprar leche y pañales para mi niña. Por favor señores…

Los viajeros suspiran en sus asientos. Se miran sabiendo que todos piensan lo mismo. Hay una mueca general de hastío; la misma voz de la muchacha ya había sonado asidua. Se oye algún comentario, pero, en general, se opta por la ignorancia. Hay quien se hace el dormido, quien mira por la ventana, quien sigue conversando, indiferente, con su compañero… Abundan los desvíos de miradas, y los deseos de que se les deje tranquilos.

Y, mientras, la muchacha camina, con la mano tendida, de un lado a otro del vagón. Viste una falda larga y una camisa colorida. Toda ella es oscura: su pelo liso atado en una cola, su piel nítida y fina… No aparenta más de veinticinco años, y, a pesar de su mirada juvenil, revela fuerza y cierta seguridad. Agarrada con un brazo, lleva a su bebé, una niña de apenas un año. También es morena, y viste sólo un pañal blanco. Al llegar a la otra punta del vagón, apenas han recogido unos setenta céntimos. La muchacha se sienta dejando la niña en el suelo, y queda mirando por la ventanilla.

Creo que fue poco después, a penas sin darme cuenta, cuando quedé embobada viendo a la pequeña jugando y curioseando por el suelo del vagón. Inevitablemente, y como una reacción automática al ver un bebé, supongo que sonreí. Entonces, fui presente de una tierna y preciosa escena maternal. La muchacha cogió a la niña en dos brazos, la alzó delante suyo sonriente, agitándola para hacerla reír, y empezó a decirle palabras dulces en su idioma. Le sopló en la barriguita y la niña soltó carcajadas; la besó y la abrazó, a lo que la niña respondió con otro tierno abrazo.

Y, como si llegaran al final de su actuación, la muchacha volvió a sentar a su hija en el suelo, me miró fijamente y me hizo un gesto.
- Por favor, no tengo dinero.

No sé qué debería haber hecho.
Tan sólo susurré “Lo siento, no llevo nada…”.
Bajé la cabeza y volví a mirar el paisaje, tal y como llevaban rato haciendo el resto de pasajeros.

martes, julio 18, 2006

¿Una terapia?

Si se trata de hablar de mi estado de ánimo… debería describirlo como una rosa marchita.

Si se trata de reflexionar sobre mi futuro… la indecisión y la precariedad lo tapan todo.

Si se trata de contar qué cosas pueden alegrarme… habrá que buscarlas.

Si se trata de crear a partir de la nada… la nada lo llena todo.

Si se trata de querer, amar y conversar… tengo el corazón seco y frío.

Si se trata de pensar y ordenar ideas… diviso la punta de un hilo con complicados enredos hasta llegar al otro extremo.

Si se trata de construir el día a día… cada segundo es un instante menos de vida.

Si se trata de soñar… me oscurezco con pesadillas.



Si se trata de vomitar sinceridad… ya lo he hecho.
Y espero haber quedado algo más limpia después de esto, y sentir que se aleja lenta y resignadamente el pesimismo que no me dejaba ver más allá.

sábado, julio 08, 2006

Quizá debería recuperar mi libretita bloguera


Quizá debería recuperar mi libretita bloguera. Ni siquiera sé dónde la dejé, en algún trayecto de este último año se me volvió innecesaria, tal vez, y allá la dejé, arrinconada. Ahora me sorprendo a mí misma al recordar las historias, los cuentos y las reflexiones que me venían cada día, y que eran incluso dignas de ser apuntadas en aquella libretita. Pero vaya, se quedaron allí, frases y palabras sueltas, calladas sin poder expresarse más de lo que tienen apuntado explícitamente.

Y sí, pensándolo tengo la sensación de que son eso, ideas calladas a punto de explotar, ideas que esperan su oportunidad para ser explicadas y escritas con calma en una valiosa hoja en blanco. Sólo espero no haber olvidado los miles de pensamientos e historias que me pasaron por la cabeza con una sola palabra ocupando, ostentosa y subrayada, una página entera de la libreta. Sí, quizá debería recuperar mi libretita bloguera.

Esto no es señal de que he revivido el blog, más bien es una introducción, una pausa (otra, lo sé) para disponerme seriamente a volver a arrinconarme en mi ramita. Veamos si aún queda algo de mi yo creador, veamos si me veo capaz de volver a escribir, veamos si recuerdo cómo reaccionar frente a la hoja blanca, silenciosa, serena, imponente, del ordenador…

miércoles, abril 26, 2006

Errante sobre el mar de niebla

Dijo Borges que uno no es lo que es por lo que escribe, sino por lo que ha leído. Supongo que aquí se encuentra un poco la explicación de mi ausencia. Soy un sujeto en la realidad, un actor más, pero qué agradable es sentarse, y ser un simple espectador. Es tanto lo que puede uno aprender, que incluso las más grandes bibliotecas se presentan como apenas una pequeña gota de sabiduría y conocimiento frente a un inmenso mar de niebla. Y así estoy ahora, maravillándome ante las cosas más insignificantes, más frágiles, incluso a las que la gente pisotea, ignora o escupe. Todo recobra un nuevo valor para mí, todo es fruto de mi curiosidad, de mis pensamientos. Hablo, leo, observo, escucho, pregunto… Y nada me produce más placer que esto. Allí he dejado, en un rincón, sentado y descansando mi yo creativo, el que escribe, dibuja, baila, cocina o esculpe; que se siente abrumado por tantas maravillas y, por consecuencia, se siente poca cosa, débil, insignificante… en definitiva, inútil. Veamos si puedo combinar mis dos yo, el espectador y el actor, el observador y el creativo, y así le devuelvo un poco la vida a este blog.

Saludos a todos y gracias por seguirme leyendo :)

PD: El cuadro es de Friedrich, "Errante sobre el mar de niebla". Demasiado grande para este texto, a pesar de la identificación con el errante.

domingo, febrero 26, 2006

Dejen paso a Occidente


Dejen paso, que Occidente se levantó hoy soberbio,
como lleva levantándose desde hace unos cuantos siglos.


Cogió su pensamiento único e inimitable,

y se acerca a paso gigantesco y demoledor,

a pisadas de civilización avanzada con derecho a juzgar

con deber a juzgar y, sobretodo, de imponer.


Dejen paso, dejen paso, que Occidente sólo hay uno

y es el verdadero, el inigualable Imperio democrático


Es la cultura del Progreso, de la Ilustración,
es la única Sabiduría existente
La cultura verdadera, la cultura que todo lo sabe y a todos sitios llega

Es la cultura superior, única y desarrollada en el tiempo

que ha superado los obstáculos de la fe y la religión
para sumergirse en su etnocentrismo, en su culto a la ciencia

y a la Verdad
que sólo ellos conocen… y sólo ellos creen.

Dejen paso, que Occidente llega tutelando,

ayudando a los desfavorecidos que, pobres desgraciados,

se quedaron atrás en el Progreso,

que dejaron atrás en el Progreso,

que machacaron a limpio golpe de Progreso.


Todos quedaron atrás, pobres desgraciados,

que no conocen las ocho horas diarias de trabajo,
ni las televisiones de plasma o los móviles con cámara de foto.


Pobres infelices, que desconocen cómo funciona el mundo,

que desconocen cómo los ladrones de guante (y piel) blanco viven a costa de ellos.

Pero tranquilos, que ya llegó Occidente

para ridiculizar sus lenguas

para subestimar sus creencias y religiones,
para mostrarles que su cultura es inferior, primitiva,

e invitarles, felizmente, a adorar Occidente,

mientras se instalan en un McDonald’s con unas bambas Niké.


Nota: El texto es bastante espontáneo, así que seguramente lo corregiré dentro de un tiempo. Para los que no me conocen: NO soy relativista cultural, pero el eurocentrismo me desespera..